sábado, 1 de mayo de 2010
SUEÑA
miércoles, 10 de marzo de 2010
LA CONDESA DE BABEL
Cuando nació,
Una antigua leyenda
Encarnó en su sonrisa;
Y la eternidad que un templo buscaba
Encontró su alma.
Convergen en sus rasgos
Y las oraciones de mil ángeles
Son efectivos en sus labios.
Las lenguas de Babel
Se entienden en su mente
Y los antiguos enigmas
Ocultos en las estrellas
Encuentran en sus ojos
La profana claridad
De una revelación imprevista.
Guardiana de los preceptos
Reina de las palabras,
El universo tiene un nombre
Que ella conoce;
Y conversa con Dios entre sueños
Y le habla en el primer lenguaje del mundo:
Tiene el poder de crear
La luz con sólo decirlo
O la noche y las estrellas.
DUEÑA DEL TIEMPO
Y acariciarme aunque ausente y lejana.
Sometes al tiempo
Para amar a nuestros niños que esperan mañana.
Eres el arca de la vida y las fragancias;
Tu vientre es mi prado
Donde brotan todas las flores.
Bañas con rocío las promesas
Que han crecido como hierba buena en el horizonte.
Me besas con la intensidad del aguacero,
Y para decir que me amas: cantas
Con tu garganta de pino
Sobreviviendo al otoño.
Tus ojos son dos soles generosos,
Donde nacen los luminosos
Ríos paralelos de la vida y el perdón.
Cuando despiertas
Las aves cantan,
Sobresaltadas de gratitud
Por este eterno amanecer.
Mírame una vez más
Y lo comprenderé todo:
Ilumíname con tu simple claridad.
Gracias. Gracias.
viernes, 20 de marzo de 2009
¿NOS-OTROS O LOS-OTROS SOMOS YO?
A lo largo de la historia humana y en todas las culturas, el hombre (en abstracto, cualquier hombre es “el hombre”) se ha planteado una pregunta fundamental desde la que estructura su visión del mundo: ¿Quién soy Yo? Cada cultura en su tiempo, ha dado una respuesta a esa búsqueda inevitable de la identidad. El ser el mismo y no otro.La afirmación de la identidad no significa necesariamente incapacidad para relacionarse con otras identidades o abarcar toda la sociedad en esa identidad, sino entablar una dinámica de las relaciones sociales definidas frente a los otros en virtud de aquellos atributos culturales que especifican la identidad. La definición ahora clásica, antes difundida, planteaba un entorno cultural inmediato, “real”, “vívido”, desembocando en el nacionalismo cultural donde la nación sería el producto de su historia y cultura únicas y una solidaridad colectiva dotada de atributos únicos.

Ahora una variable, constituida en constante, plantea una compleja interpretación de los “atributos culturales específicos”: la globalización, fenómeno que ha determinado que el nacionalismo cultural entre en crisis, degenerando en conflictos y actitudes vistas globalmente negativas (¿son naturales y legítimas?): racismo, xenofobia y fundamentalismo. ¿Cómo combinar las nuevas tecnologías y la memoria colectiva, la ciencia universal y las culturas comunitarias, la pasión y la razón? He ahí el problema.
viernes, 30 de enero de 2009
¿QUÉ FUE PRIMERO?
Bunge intenta aclarar el escenario, aunque siempre hay arbitrariedad en todo esclarecimiento, el intento es válido. Bunge plante que la causación tiene tres significados de causalidad que se emplea para designar una categoría (vínculo causal), un principio (ley general de causación) y una doctrina (excluye los principios de determinación).

Bunge, para evitar la confusión llama causación a la conexión causal así como a todo nexo causal particular; por ejemplo las llamas y las quemaduras que produce. Principio causal o principio de causalidad al enunciado de la ley de causación (la misma causa siempre produce el mismo efecto ¿dependerá de las circunstancias?). Determinismo causal, causalismo, o solamente causalidad a la doctrina que afirma la validez universal del principio causal entre las formulaciones que se han hecho del núcleo (todo tiene una causa, nada sucede en el mundo sin causa, nada puede existir sin una causa).
Así mientras el principio causal enuncia la forma del vínculo causal (causación), el determinismo causal afirma que todo ocurre de acuerdo con la ley causal.
El descubrimiento de la “causación” en la civilización occidental marco el inicio de la crítica escéptica y empirista, al descubrir las conexiones desacralizadas en la naturaleza, en una forma de interdependencia que la dotó de categoría ontológica. El ser nacería de una causa, así el ser y el hacer se ligarían ontológicamente. El empirismo moderno ha aterrizado a su pasado, postulando que la causación es puramente gnoseológica, porque solo concierne a nuestra experiencia acerca de las cosas y a nuestro conocimiento.
Locke sostuvo que el principio causal es “un verdadero principio de la razón”, donde la causación sería una conexión. Los sucesores de Locke sostendrían que la causación es sólo una relación que vincula experiencias y no hechos. Para Hume no sería posible verificar empíricamente que la causa produce o engendra el efecto si no tan solo que el acontecimiento (experimentado) llamado causa esta invariablemente asociado con el acontecimiento (experimentado) llamado efecto. Leibniz ayudaría al decir que las “causas se toman de la razón que hay que dar” de los fenómenos. La causalidad como una categoría gnoseológica sería casi irrebatible.
Cualquier intento de objetivismo extremo quedó desvirtuado, y la realidad quedó aún más lejana. Así, la causalidad no solo es un componente de la experiencia sino también una forma objetiva de la interdependencia que tiene lugar aunque solo sea de modo aproximado entre los acontecimientos reales.
La palabra determinación designa varios conceptos diferentes: El de la propiedad o característica, el de conexión necesaria y el de proceso. La determinación es sinónimo de característica ya sea cualitativa o cuantitativa donde lo determinado es aquello que tiene característica definidas y que puede caracterizar en forma inequívoca.
La determinación tiene categorías y para caracterizar la determinación causal tenemos que señalar su sitio dentro de la determinación general: La determinación del consecuente por el antecedente sería la autodeterminación cuantitativa donde la categoría de determinación prevalece en el continuo desarrollo de estados pero que difieren entre si sólo en sus aspectos cuantitativos.La determinación causal o causación es la determinación del efecto por la causa eficiente (externa). La interacción es la determinación de consecuente por acción reciproca. La determinación mecánica es la determinación del consecuente por el antecedente con la adicción de causas eficientes y acciones mutuas.
La determinación estadística es la determinación del resultado final por la acción conjunta de entidades independientes o semindependientes. La determinación estructural es de las partes por el todo. La determinación teleológica es de los medios por los fines u objetivos y la determinación dialéctica es la determinación de la totalidad del proceso por la lucha interna y por la eventual síntesis subsiguiente de sus componentes esenciales opuestos.
Así la determinación causal se presenta como una entre las diferentes formas de determinación. ¿Qué fue primero? ¿La determinación es el resultado de una causa? ¿Qué causa la determinación? ¿o qué determina la causa? ¿ x es causado o determinado?
Nos unimos al empirista Hume, para quien es sólo por fuerza de nuestra imaginación por lo que pensamos que hay en la causa una fuerza que produce el efecto. Lo que hay que guardar del concepto de causalidad es, pues, simplemente la idea de la regularidad de ciertas sucesiones. ¿El problema está resuelto?
martes, 2 de diciembre de 2008
DOS PREGUNTAS IMPOSTERGABLES
¿Cómo se define los términos necesidad y probabilidad?
La necesidad es un componente de toda demostración lógica y matemática, pero también es pertinente en el conocimiento de las teorías empíricas.
La probabilidad es un componente de algunas demostraciones donde las certezas no son evidentes. La probabilidad no anula la necesidad, porque caería en un relativismo peligroso, donde no se podría asegurar probabilidades, ni cercanías a las certezas.
La necesidad como componente de las demostraciones ha venido a menos, porque su aire de dogmatismo, o de certeza; y, en las ciencias empíricas, las “certezas por necesidad” no son bienvenidas.
Si bien es cierto que las “demostraciones”probabilísticas pueden ser entendidas como sinceras, en cuanto consideran un sinnúmero de variables que afectan un fenómeno, éstas son influidas, necesariamente, por un entorno axiomático desde la cual deducen. Sin este necesario proceso, las ciencias empíricas, no tendrían un mayor derrotero.
¿Cuáles son los principales planteamientos de las teorías clásicas sobre la verdad? (correspondencia, coherencia y pragmatista)
Para la teoría de la correspondencia una proposición es verdadera si las cosas son como esta dice que son. En aspectos de la realidad evidentes, no habría mayor problema al respecto. Pero cuando se intenta aceptar la verdad de proposiciones correspondientes a fenómenos no percibidos evidentemente, como sucede con los modelos y presupuestos científicos, hay serias complicaciones. La única forma de comprobarlo por la teoría de la correspondencia sería mediante la derivación, mediante, una vez más, teorías complicadas que llevan a un conocimiento probabilística. Se podría predecir y aproximar a algunos fenómenos, pero estos no serían evidentes. Así, bajo estas circunstancias, una proposición no sería verdadera porque las cosas son como dice, porque no sabemos evidentemente que las cosas son así.
La teoría de la coherencia, postula que la verdad de una proposición P que forma parte de una teoría T sólo puede establecerse su es coherente con las demás proposiciones de T. Algunos filósofos coherentistas, como es el caso de Spinoza, proponen que se puede llegar a conocer la realidad de manera abstracta, porque sería mediante la lógica, a partir de definiciones precisas y puramente conceptuales, muchas veces, sin ninguna relación con los hechos observables.
El método científico tiene su origen en la posición del complicado Leibniz, quien postuló que la validez de una teoría depende de su poder explicativo, predictivo y descriptivo. Para que esto sea posible, todos los componentes de la teoría deben ser coherentes y no tener contradicciones. Hegel y sus seguidores llegaron a afirmar que la verdad es contextual, esto es que todos los conceptos deben estar relacionados entre sí, donde la verdad existiría como sistema. El problema con esta teoría es que es puramente conceptual, lo que la hace insostenible, porque no se puede conocer la realidad sólo con el pensamiento. Se podría elaborar, por no decir inventar, una teoría sin contradicciones internas, y deducir a partir de ella la realidad. En algo de esto ha caído la ciencia.
Para los pragmatistas, como es el caso de William James, la filosofía tradicional se puede dividir en dos grandes movimientos: el racionalismo y el empirismo. Pero las teorías desarrolladas en ambos movimientos, estarían incompletas, porque no contemplan las consecuencias prácticas que se deducen de ellas.
Así para los pragmatistas las teorías demostrarían su validez dependiendo de su utilidad, donde la verdad se vería reflejada en la acción. Una idea sería verdadera si es beneficiosa. Esta teoría es insostenible ante ejemplos prácticos: si lo que es beneficioso para uno, no lo es para otro, y esto se vería reflejado en su vida y quehacer ¿cuál sería la verdad? ¿O habría verdades individuales? Esta teoría conduce a un relativismo peligroso porque justificaría actitudes y acciones nocivas en cuando ésta devenga en criterios de beneficio y utilidad. Puede fabricar y justificar una “conveniente” moral.





