martes, 2 de diciembre de 2008

DOS PREGUNTAS IMPOSTERGABLES


¿Cómo se define los términos necesidad y probabilidad?



La necesidad es un componente de toda demostración lógica y matemática, pero también es pertinente en el conocimiento de las teorías empíricas.

La probabilidad es un componente de algunas demostraciones donde las certezas no son evidentes. La probabilidad no anula la necesidad, porque caería en un relativismo peligroso, donde no se podría asegurar probabilidades, ni cercanías a las certezas.

La necesidad como componente de las demostraciones ha venido a menos, porque su aire de dogmatismo, o de certeza; y, en las ciencias empíricas, las “certezas por necesidad” no son bienvenidas.

Si bien es cierto que las “demostraciones”probabilísticas pueden ser entendidas como sinceras, en cuanto consideran un sinnúmero de variables que afectan un fenómeno, éstas son influidas, necesariamente, por un entorno axiomático desde la cual deducen. Sin este necesario proceso, las ciencias empíricas, no tendrían un mayor derrotero.


¿Cuáles son los principales planteamientos de las teorías clásicas sobre la verdad? (correspondencia, coherencia y pragmatista)

Para la teoría de la correspondencia una proposición es verdadera si las cosas son como esta dice que son. En aspectos de la realidad evidentes, no habría mayor problema al respecto. Pero cuando se intenta aceptar la verdad de proposiciones correspondientes a fenómenos no percibidos evidentemente, como sucede con los modelos y presupuestos científicos, hay serias complicaciones. La única forma de comprobarlo por la teoría de la correspondencia sería mediante la derivación, mediante, una vez más, teorías complicadas que llevan a un conocimiento probabilística. Se podría predecir y aproximar a algunos fenómenos, pero estos no serían evidentes. Así, bajo estas circunstancias, una proposición no sería verdadera porque las cosas son como dice, porque no sabemos evidentemente que las cosas son así.

La teoría de la coherencia, postula que la verdad de una proposición P que forma parte de una teoría T sólo puede establecerse su es coherente con las demás proposiciones de T. Algunos filósofos coherentistas, como es el caso de Spinoza, proponen que se puede llegar a conocer la realidad de manera abstracta, porque sería mediante la lógica, a partir de definiciones precisas y puramente conceptuales, muchas veces, sin ninguna relación con los hechos observables.

El método científico tiene su origen en la posición del complicado Leibniz, quien postuló que la validez de una teoría depende de su poder explicativo, predictivo y descriptivo. Para que esto sea posible, todos los componentes de la teoría deben ser coherentes y no tener contradicciones. Hegel y sus seguidores llegaron a afirmar que la verdad es contextual, esto es que todos los conceptos deben estar relacionados entre sí, donde la verdad existiría como sistema. El problema con esta teoría es que es puramente conceptual, lo que la hace insostenible, porque no se puede conocer la realidad sólo con el pensamiento. Se podría elaborar, por no decir inventar, una teoría sin contradicciones internas, y deducir a partir de ella la realidad. En algo de esto ha caído la ciencia.

Para los pragmatistas, como es el caso de William James, la filosofía tradicional se puede dividir en dos grandes movimientos: el racionalismo y el empirismo. Pero las teorías desarrolladas en ambos movimientos, estarían incompletas, porque no contemplan las consecuencias prácticas que se deducen de ellas.

Así para los pragmatistas las teorías demostrarían su validez dependiendo de su utilidad, donde la verdad se vería reflejada en la acción. Una idea sería verdadera si es beneficiosa. Esta teoría es insostenible ante ejemplos prácticos: si lo que es beneficioso para uno, no lo es para otro, y esto se vería reflejado en su vida y quehacer ¿cuál sería la verdad? ¿O habría verdades individuales? Esta teoría conduce a un relativismo peligroso porque justificaría actitudes y acciones nocivas en cuando ésta devenga en criterios de beneficio y utilidad. Puede fabricar y justificar una “conveniente” moral.