viernes, 13 de abril de 2012

EL PRINCIPIO

La primera vez que me deslumbró tu rostro

Y mis migrantes ojos posaron

sobre tus lagunas quietas e infinitas

Renunciando a buscar la primavera y la prosperidad

En los confines extraños del planeta.

Al ver las estrella prisioneras,

Supe donde vienen a morir los Soles…

Supe donde nacen todos los horizontes…

De donde provienen los mares sin sal.

Al ver tu rostro iluminado de Luna,

Supe que un Sol oculto en la falsa noche

Dormía en la desesperanza

De negar que siempre hay una mañana…

La primera vez que tome tu mano,

Creí que algo de Dios había en ellas

Algo de ternura creadora

Algo de inocencia y caricia

La primera vez que tu beso

Arrebató mi conciencia

Supe con repentina sabiduría

Donde se ocultan las constelaciones

Donde fluye el mítico rio de la eternidad…

Cuando por primera infinita vez

Tu Sí decretó el futuro,

Supe que jamás iba a morir

Amado y contenido en tu abrazo.

EL AMANECER DE LEXA

B-12-7-2011

La neblina te arropó en tu viaje,

Pobres desesperados te vieron emerger tras la colina

Volvías con el mensaje de la mañana,

En tu estandarte flameaba el Sol,

En tu sonrisa encarnaba una nueva esperanza.

Tu espada inmaculada,

Tus manos prestas a la caricia,

Tu corazón templo del amor,

Tu mirada que destellaba paz,

Tu voz que proclamaba certezas,

Tu voluntad que derrotó a las sombras.

Así nació tu leyenda,

Tus pasos marcaron el sendero

Para la llegada de la amiga de las estrellas,

Llamaste al Sol, y obedeció a tu palabra.

Nació la primera mañana

Irrumpiendo en la noche más despiadada.

Una nueva era para las almas,

Y te llamaron Lexa,

La protectora de la última esperanza.

CELEBRA LAS LÁGRIMAS

B – 11 – 4 – 11

Celebra las lágrimas,

Ríe de tristeza, canta tu angustia,

danza desesperada con el ocaso de tu cuerpo.

La fuente que no se agota

Y los campos de la muerte

Reclaman de tu amanecer nocturno

el rocío de sal,

los valles de espinas floreadas

se nutren de tu delicioso dolor

y tus divertidos complejos.

Se retuercen los olvidados

Con sus nombres que resisten en el mármol,

Mendigando en silencio perdón a su genealogía insulsa.

Abuelos de nadie.

Triunfa la blasfemia de la vida

Triunfan los instantes que duran años

La ilusión de tenerlo todo

De perderlo todo,

La ilusión de nacer. El terror de morir.

Seres pequeñísimos

Cargando el nefasto defecto de la inmortalidad.

Morir mil veces y no morir nunca.

Asilados huyendo de la libertad.

Oprobio. Perdón. Ora temido caballero, ora panadero.

Vamos: Bailen, rían, beban, canten…

La vida terminará… NUNCA.